Venta de Alaska a EE.UU.: Trato Estratégico en la Historia

Nosotros a menudo oímos sobre tratos y acuerdos que cambian el curso de la historia, y la venta de Alaska por parte del imperio ruso a los Estados Unidos en 1867 es uno de esos momentos clave.

¿Pero cuáles fueron las razones detrás de esta transacción? ¿Qué papel jugó la climatología extrema y la situación económica de Rusia en ese entonces? A continuación, exploraremos estos temas.

La Crisis del Imperio Ruso y la Venta de Alaska

La Decisión de Vender

Debido a la crisis del imperio ruso, y a la difícil defensa de esas tierras, se firmó en 1867 la venta de Alaska a Estados Unidos, un terreno de climatología extrema de 1,5 millones de hectáreas.

El precio que le impuso Zar ruso al gobierno de los EE.UU. fue de 7.200.000 dólares, así cerraron el trato y Alaska dejó de pertenecer a Rusia en 1867. La venta se debió, entre otras causas, a las dificultades económicas que estaba pasando el imperio Ruso.

La Opinión Pública

«Según se recoge en la prensa de la época, la opinión pública de ambos países se oponía a la transacción.»

Los rusos consideraban que los esfuerzos empleados en mejorar esa zona se perderían inútilmente, y los americanos que no necesitaban esas tierras de climatología tan extrema.

El Impacto Económico y Comercial de la Venta

Beneficios Económicos para EE.UU.

En los primeros cincuenta años de propiedad de esas gélidas tierras, los americanos ya habían ganado cien veces más que su cifra de compra.

Las actividades económicas de los americanos en Alaska se basaron en intercambios comerciales internacionales de telas chinas, hielo, té, oro, marfil de morsa, etc. Alaska fue un gran centro comercial internacional durante todo el siglo XIX.

Un Legado Controversial

La Petición de Adhesión de Alaska a Rusia

Ya en el siglo XXI, en marzo de 2014, se publicó en el sitio web de la Casa Blanca una petición de adhesión de Alaska a Rusia, movimiento creado con el lema “Alaska, de vuelta a Rusia”.

Se recogieron más de 35.000 firmas de americanos en pocas semanas. Fue una iniciativa apoyada por ciudadanos que todavía creen que Alaska fue un robo.


La venta de Alaska no fue simplemente una transacción económica; fue un evento histórico y estratégico que tuvo un profundo impacto tanto en los Estados Unidos como en Rusia.

A pesar de las controversias y opiniones divididas de la época, este trato ha dejado un legado duradero en la economía y la política internacional.


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